SUSCRIBASE
Reciba mensualmente
“Temas de Planificación”
(por mail, sin cargo)

Temas de Planificación nº 87
El nuevo rol del auditor interno
La Auditoría Interna surgió hace casi un siglo, cuando las grandes corporaciones notaron que no era suficiente solamente el control que anualmente realizaban los auditores externos sobre sus estados financieros, sino que era necesario contar internamente con la participación de los miembros de la organización para asegurar que los registros financieros fueran precisos y oportunos, y de esta manera minimizar la posibilidad de fraudes.

Desde la concepción más tradicional de la Auditoría Interna, sus actividades se basan en un enfoque de control económico-financiero, con gran importancia de las tareas tendientes a observar la existencia y cumplimiento de normativas -políticas y procedimientos- para proteger el activo, incrementar la productividad y optimizar la calidad de la información.

Su ámbito de actuación ha ido mutando hasta la actualidad, y como define el Código de Ética de The IIA (The Institute of Internal Auditors), la Auditoría Interna hoy se concibe como una actividad independiente y objetiva de aseguramiento y consulta, concebida para añadir valor y mejorar las operaciones de una organización. Ayuda a la organización a cumplir sus objetivos aportando un enfoque sistemático y disciplinado para evaluar y mejorar la efectividad de los procesos de gestión de riesgos, control y dirección.
VIEJOS MITOS, NUEVAS MIRADAS

Cuando hablamos del “auditor interno” aún puede venirnos a la mente la imagen de un señor serio, grismente trajeado, con poco interés por el negocio, con una mirada acotada a buscar errores o ineficiencias, para resaltarlos.
Pero eso ya no refleja la realidad actual de los profesionales de Auditoría Interna. En la actualidad, esta especialización resulta altamente atractiva para profesionales que desean conocer la variedad de procesos que suceden en una organización, analizando y aportando una mirada desde otro lugar sobre situaciones cotidianas y sobre temas estratégicos. El auditor ha asumido el desafiante rol de “consultor” para la alta dirección.

Otro aspecto que muchas veces puede asociarse erróneamente a la actividad, es la actitud de desconfianza. De ninguna manera es ésta la actitud que debe caracterizar al auditor; sin embargo sí debe tener un “sano escepticismo”, ya que, dada su posición de evaluador independiente, el auditor necesita buscar evidencia para dar sustento y objetividad a las conclusiones a las que arriba y que comunicará a la dirección.

A menudo sucede que quienes conforman una organización piensan que no se le puede comentar nada a un auditor, ya que cualquier dicho o información podría ser tomado como base para una futura revisión, y por lo tanto las relaciones con los auditores tienden a volverse totalmente impersonales por temor a que situaciones reveladas en charlas informales luego se vuelvan en contra del empleado y su gestión, y que el auditor pueda reportar algo negativo como consecuencia de dicho intercambio. Obviamente este pensamiento también se aleja de la realidad: en primer lugar porque el auditor debe ser objetivo y ningún juicio personal debe contaminar sus conclusiones u orientar sus tareas, y principalmente, porque no debemos olvidarnos de que es un miembro más de la organización y una persona como cualquier otra, por lo que seguramente comparte pasiones y angustias con muchos de sus pares.

Un comentario que también puede asociarse a la apreciación de la actividad más tradicional de los auditores es que “vienen a contar los cadáveres”, haciendo referencia a que su aparición en escena sólo obedece a aquellos momentos en que alguna situación grave ya ha ocurrido y el auditor simplemente se acerca para tomar nota, cuantificar la pérdida y reportar los hechos a la dirección. De acuerdo a los cambios que han ido teniendo lugar en las organizaciones en las últimas décadas, éstas requieren de otro tipo de respuesta y de anticipación de las actividades por parte de la auditoría interna, buscando la prevención de situaciones desfavorables. Es por esto que los planes de revisión deben ser basados en riesgos a fin de determinar la prioridad de las actividades a desarrollar por los auditores, considerando factores tanto internos como externos que puedan impedir que la organización cumpla con sus objetivos.

El rol de auditor interno es cada vez más amplio, por un lado debido a diversos sucesos que hacen necesaria su participación asumiendo otros roles, como por ejemplo, la implementación de procesos de calidad dentro de las organizaciones, o las regulaciones por parte de organismos de contralor que exigen el funcionamiento de modelos de control interno definidos. Y por otro lado porque las exigencias de negocio actuales exigen que la capacidad técnica y la independencia de los profesionales de la Auditoría Interna constituyan una fuente de información fiable y objetiva que ayude a la gestión de la dirección.

CAPS Consultores: caps.com.ar- Director Leonardo Glikin
CAPS Empresa & Familia Consultores: caps-empresas.com.ar Protocolo Familiar CAPS Heredantes Consultores: caps-heredantes.com.ar CAPS Exiting Consultores - dejar la pyme: exiting.com.ar CAPS Parejas Consultores: caps-parejas.com.ar
 
Buenos Aires, República Argentina - Tel.: (54 11) 4371-3232 - comunicaciones@caps.com.ar