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Temas de Planificación nº 109
Autora: Lic. Lucrecia Sandrigo, Licenciada en Recursos Humanos, ex consultora en CAPS Empresa & Familia Consultores.
Socios y Pareja
Dos mundos: Familia / Empresa, dos espacios: Oficina / Hogar, dos relaciones: Matrimonio o Parejas / Compañeros de trabajo o Subordinados, dos géneros: Hombre / Mujer; y además: dinero, compromisos , reuniones escolares, los niños, las tareas del hogar, padres, esposos, tiempo de recreación, obligaciones comerciales, etc.
Solemos observar esta escena en las empresas familiares y conocemos experiencias reales donde la empresa es dirigida por los esposos, administrando juntos su propio negocio.

¿Cuáles son las condiciones necesarias para que este sueño sea una realidad y perdure en el tiempo?
Las condiciones que ayudan a lograr un equilibrio en la relación de socios y pareja, que necesariamente deben acordarse y definirse desde el inicio son:
Asignación de roles y definición de responsabilidades.
Definición del poder para la toma de decisiones.
Asignación de sueldos.
Respeto por los conocimientos del otro.
Absoluta confianza.
Resguardar el espacio de vida personal.
Ambos deben comprender los esfuerzos que requiere llevar adelante un emprendimiento.
También resulta necesario que los dos sientan entusiasmo por lo que hacen, ya que, sin esa pasión, es muy difícil que puedan seguir agregando ladrillos a su edificio. Más aún, según los investigadores, es aquí donde comienzan a aparecer los desacuerdos, conflictos y peleas, se produce el quiebre de la pareja y también del negocio.

Además, los esposos no deberán olvidarse de algunas recomendaciones que pasan a ser normas básicas que ayudarán a sobrellevar el trabajo en pareja:
Preservar y conservar la confianza mutua.
Separar lo personal de lo profesional.
Mantener los asuntos laborales dentro del horario de trabajo y las cuestiones familiares para los momentos hogareños.
Trabajar sólo la cantidad de horas necesarias y respetar los tiempos de ocio.
Dialogar sobre lo sucedido a diario, sean aspectos positivos o negativos y solucionar los problemas según vayan sucediendo, sin esperar.
Poner en práctica la asertividad; poder decir no, sin sentirse culpable.
Competir en el mundo exterior, no entre ellos.
No pelearse delante de los empleados.
Mantener la profesionalidad y el respeto mutuo.
Encontrar un espacio y un tiempo para compartir con amigos, donde cada uno pueda abstraerse de su socio y pareja.
Definir claramente que la familia está primero.
Buscar un hobby personal y hacerse el tiempo para realizarlo.
Una vez que fueron conversadas y definidas las cuestiones relacionadas a la funciones de cada uno en el negocio, y establecidos los límites entre el trabajo y las tareas domésticas, la oportunidad de trabajar con la pareja ofrece varias ventajas:
“Una relación bien llevada en las dos esferas de la vida hace que ambos miembros comprendan las preocupaciones, anécdotas y situaciones que se viven en el trabajo, por lo que mejora la comunicación, la complicidad y el entendimiento. Aspectos que incrementan la confianza, la energía y la productividad.” Así lo expresa, Beatriz Elías.
“El conocimiento que se tiene de la otra persona puede hacer que el equipo funcione perfectamente y que incida de forma positiva tanto dentro como fuera del hogar", afirma María José Carpintero, manager de selección de Randstad.
Se puede conocer a la pareja en otras dimensiones como su personalidad y rol como trabajador. Esto puede ayudar a entender más ampliamente a la otra persona.
Se genera un espacio no sólo para crecer en lo laboral y económico, sino también para compartir sueños, esperanzas y anhelos.
Brinda la posibilidad de poner en práctica la confianza, el respeto, el cuidado, la paciencia y la humildad; en definitiva es la demostración de amor en lo cotidiano.
¿Qué puede ocurrir si las bases no están sólidas?
Por supuesto que si no se establecen las pautas desde el inicio y no se dan las condiciones que mencionábamos antes, surgirán efectos que van a generar daño en los diferentes ámbitos – empresa y familia – involucrando seguramente a la gente que los rodea, tanto empleados como hijos.
En el ámbito empresarial surgirá desmotivación, baja productividad, desacuerdos, tareas que no se realizan y decisiones que no se toman o que llevan su tiempo para efectuarlas.
En el ámbito familiar, habrá desunión, desacuerdos en la educación, conflictos por las tenencias, los hijos no sabrán donde ir.
Muchas veces las desventajas pueden surgir de la rutina diaria que se traduce en un deterioro de la relación, por eso, será necesario tomarse el tiempo para realizar cosas distintas, además otorgarse un espacio individual y realizar otras actividades recreativas donde cada uno se sienta bien.

Podemos señalar que si las principales cuestiones se plantean desde un inicio es posible que la pareja pueda llevar adelante un negocio.

Para concluir, vale esta reflexión de Sergio Sinay: "se supone que tu pareja sentimental es alguien que comparte valores contigo, que te conoce al grado de anticiparte, que te respeta, que confía en ti, que desea tu éxito y que está contigo en las buenas y en las malas. Si todos tus colaboradores cupieran en esta descripción, tu empresa sería la más eficiente y eficaz del planeta".

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