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“Temas de Planificación”
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Temas de Planificación nº 83
Autor: Financial Planning Association / Traducción y Adaptación: Débora Grätzer.
¿Hay vida después del desempleo?
(o sobre cómo sobrevivir financieramente)
Cuando desde el CAPS hablamos de “tomar control de lo que realmente importa” nos referimos a todas aquellas contingencias que tienen un fuerte impacto sobe nuestra vida (laboral, personal, financiera, afectiva, etc.). Es posible estar preparado para enfrentar dichas contingencias de la mejor manera posible, minimizando el impacto negativo que éstas tendrían sobre nuestra cotidianeidad, permitiéndonos mantenernos enfocados y con la energía necesaria para salir adelante.
La pérdida de la fuente de trabajo es uno de los “eventos” más preocupantes para una persona.
Factores como la edad, si se tiene una familia que mantener, etc., son clave a la hora de diseñar un plan de reinserción laboral.
La Financial Planning Association, publica una serie de recomendaciones prácticas para tener en cuenta:
1. No entrar en pánico: No desesperar, respirar profundo y detener el caudal de ideas angustiantes: aunque no lo parezca, la pérdida de un trabajo puede convertirse en la oportunidad para dar un salto cualitativo en la propia especialidad o, incluso, para poder comenzar a trabajar en lo que uno está formado.

2. No tomar decisiones apresuradas: En este tipo de situaciones es habitual dejarse llevar por la ansiedad y el stress y tomar decisiones apresuradas o impulsivas con respecto a las finanzas que, a mediano y largo plazo, resultarán perjudiciales. No es recomendable cambiar de casa, adquirir préstamos o comenzar a hacer uso de los ahorros destinados para la época del retiro. La intervención de un Planificador Financiero puede contribuir a evaluar cuáles son las mejores opciones y diseñar un plan con objetivos a corto plazo.

3. Comenzar la búsqueda de un nuevo empleo inmediatamente: Muchas personas, al perder su trabajo, dan por sentado que podrán conseguir otro rápidamente, y por ello, deciden tomarse unas breves “vacaciones” antes de iniciar la búsqueda. Aunque la idea de tomarse un descanso puede resultar atractiva, no es la mejor de las iniciativas, especialmente si se estuvo en una misma empresa/puesto durante mucho tiempo y no se sabe cuáles son las tendencias actuales del mercado laboral. Asimismo, por más tentador que resulte cambiar el cemento de la ciudad por una playa paradisíaca, para los potenciales empleadores, un “bache” de 6 meses en un Currículum no resulta alentador. Y por si ello fuera poco, las deseadas vacaciones implican hacer uso de las reservas financieras sin tener una certeza con respecto a cuándo será posible reinsertarse en el mercado laboral.

4. Reevaluar la propia trayectoria profesional y laboral: La pérdida de un empleo puede convertirse en un buen momento para evaluar o replantearse determinados temas relacionados con la profesión y la experiencia laboral. Si este análisis promueve un deseo de cambiar de ocupación, se aconseja responder con la mayor honestidad posible a las siguientes preguntas:

• ¿Es realista realizar un cambio tan radical ahora? Para responder a esta pregunta es necesario considerar todos los años de experiencia en una determinada ocupación /profesión acumulados y evaluar qué valor tienen.
• ¿Estoy calificado para esta nueva ocupación?
• ¿Estoy lo suficientemente formado, preparado y actualizado para enfrentar este cambio?
• De no ser así, ¿poseo el dinero suficiente para poder llevar a cabo la formación necesaria?
• ¿Tengo el suficiente dinero como para subsistir durante el período de transición?

5. Gestionar el seguro de desempleo lo antes posible: En caso de despido, el dinero proveniente del seguro permitirá tener un ingreso extra que podría financiar gastos relacionados con la búsqueda de empleo.

6. Analizar cuidadosamente la indemnización pagada: En muchos casos, las empresas ofrecen un “paquete” indemnizatorio. Resulta de vital importancia analizar esta oferta e informarse sobre la manera en que opera la empresa en casos de despido. El Planificador Financiero puede brindar asesoramiento desde una mirada externa. En ocasiones, la instancia del pago de la indemnización permite negociaciones entre ambas partes. Para ello es necesario estar preparado y tener en claro a qué tipo de acuerdo se pretende llegar. Por ejemplo, puede acordarse conservar la cobertura médica por una determinada cantidad de tiempo o que el dinero de la indemnización se pague en sucesivas cuotas, lo que permite tener un ingreso mensual por una cantidad de tiempo, evitando de este modo la tentación de “echar mano” de una suma dinero importante pagada de una sola vez en gastos innecesarios. Asimismo, es importante no dejarse llevar y decir cosas de las que uno pueda arrepentirse luego y que perjudiquen el acuerdo e incluso nos priven de obtener una carta de recomendación o buenas referencias.

7. Mantener los seguros médico y de vida: Especular con la sensación de que será posible encontrar rápidamente un nuevo empleo no es realista. Cierto es que, llegado el caso, puede ser necesario recortar gastos superfluos y hay quienes, estando perfectamente saludables en una situación de desempleo, crean que los seguros médico y de vida son innecesarios. Grave error. De acontecer un problema médico serio, los gastos, sin la cobertura del seguro, serían altísimos y causarían un duro impacto sobre las propias reservas financieras. En el caso del seguro de vida, el panorama es similar. Uno no suele ir por la vida pensando que algo terrible sucederá y que nuestra familia quedará desprotegida. Pero la realidad es que la posibilidad existe. El pago de las primas de un seguro de vida, es un gasto prioritario que no debe eliminarse.

8. Desarrollar un plan de gastos de emergencia: Para ello, primero hay que realizar un análisis lo más detallado posible para saber de cuánto dinero se dispondrá durante los próximos meses. La fuente de este dinero puede resultar una combinación del pago de la indemnización, ahorros propios, inversiones, ingresos de la pareja o incluso un empleo temporario. En esta instancia, la intervención de un Planificador Financiero resulta sumamente provechosa, ya que, en función de los ingresos y gastos previstos para en el corto plazo, podrá diseñar la estrategia más adecuada para sobrellevar el período de desempleo.

9. Prepararse para enfrentar deudas: Si la búsqueda de un nuevo empleo no genera resultados en un tiempo prudencial, es probable que, aún a pesar de reducir gastos al máximo, comiencen a generarse deudas. Algunas sugerencias útiles son:

• Intentar reducir aún más los gastos. Ser lo más realistas posible con respecto a cuáles gastos creemos que son necesarios pero de los que, en verdad, puede prescindirse.
• No incrementar la deuda mediante el uso excesivo de tarjetas de crédito. Se aconseja, de ser posible, anular el uso de éstas, o minimizarlo.
• Ponerse en contacto con los acreedores para intentar diferir los pagos o extender el período establecido para saldar la deuda.
Las decisiones asertivas tomadas a corto plazo pueden conformar la diferencia entre atravesar el proceso de desempleo de la mano de una cierta tranquilidad financiera o tomar decisiones apresuradas que podrían poner en riesgo el propio patrimonio, la familia, y el bienestar financiero para los años por venir. De este modo, lo que se propone es, a través de un plan de contingencias, lograr atravesar la crisis teniendo el dominio de la propia situación financiera en lugar de ser controlados por ésta y el entorno. CAPS

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