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Temas de Planificación nº123
Autor: Dr. Leonardo J. Glikin
Dr. Leonardo J. Glikin Abogado, consultor en Planificación Patrimonial y Sucesoria, presidente de CAPS Asociación Civil, autor de "Pensar la Herencia"; "Matrimonio y Patrimonio"; "Exiting, el arte de dejar la empresa sin dejar la vida" y "Los hermanos en la empresa de familia". Director del newsletter "Temas de Planificación”. Director de CAPS Consultores. www.leonardoglikin.com.ar
Excluyen a un heredero de la empresa familiar
UN CASO, A MODO DE EJEMPLO
Alberto, 30 años, es el único hijo del primer matrimonio de Manuel Delgado, uno de los dos sucesores de Ricardo Delgado, el fundador de la empresa familiar.
La separación de Manuel y la madre de Alberto fue traumática, al punto que, durante años, Manuel no tuvo contacto con su hijo.
Manuel volvió a casarse, y tuvo dos hijos con su segunda esposa, con quien convivió hasta su fallecimiento, que ocurrió repentinamente hace dos años.
En ese momento, la relación entre Manuel y Alberto estaba recompuesta: Alberto había ingresado a la empresa familiar como vendedor, y, como consecuencia de su capacidad y compromiso, había llegado a ser jefe del área comercial, en tanto que los hijos del segundo matrimonio de Manuel nunca habían trabajado en la empresa.

Por eso, grande fue la sorpresa de todos cuando, al abrirse el testamento de Manuel, se enteraron de que Alberto quedaba excluido de la titularidad de acciones en la empresa familiar.
Manuel aclaraba en el testamento que ello no implicaba desheredarlo, sino que disponía compensarlo con otros bienes. Y explicaba que la razón de esa decisión era que, como Alberto era soltero, quería evitar por cualquier medio que su madre pudiera hacerse de acciones de la sociedad familiar (vgr., en caso de fallecimiento de su hijo).

La reacción de Alberto no se hizo esperar: sobre la base de su sensación de haber sido discriminado y no reconocido, empezó a trabajar de manera ineficiente, buscando que lo despidieran (para, consecuentemente, lograr una cuantiosa indemnización por ello); se distanció de todos los miembros de la familia, especialmente de sus medio-hermanos, y cuestionó, en la sucesión, los valores asignados a las acciones de su padre y al resto de los bienes, buscando ser compensado con una parte mayor del patrimonio total.

En fin: al no considerar legítima la decisión de su padre, decidió vender lo más caro posible su exclusión de la empresa familiar.



EL ENFOQUE LEGAL vs. EL ENFOQUE SISTÉMICO PARA EMPRESA Y FAMILIA
Manuel eligió proteger a la empresa de un riesgo (la eventual llegada como accionista de su primera esposa) sin reparar en todas las consecuencias que ese objetivo generaba.
El mecanismo que utilizó (el testamento, con una partición entre sus herederos) es legalmente incuestionable, pero, al mismo tiempo, de peligrosas consecuencias para la unidad familiar y para la continuidad de la empresa.
Si hubiera pensado en tales consecuencias, podría haber generado un fideicomiso testamentario, que impidiera en la práctica el eventual acceso de la persona no deseada a la empresa, o podría haber consensuado con su hermano un régimen de compraventa de acciones, que limitara a los miembros de la familia consanguínea el derecho a ser accionistas.

En síntesis: una mirada holística hacia la persona de los potenciales herederos y sus relaciones con la empresa, podría haber posibilitado alguna solución que, por una parte, le permitiera acotar los riesgos temidos, y por otra parte no generara un daño mayor.


FACTORES DE EXCLUSIÓN
Son múltiples los factores que llevan a excluir a un heredero de la empresa, sin necesariamente excluirlo del patrimonio total.
A fin de ordenarlos, podemos clasificar esos factores en originarios y actitudinales.
Consideramos factores de exclusión originarios (o sea, basados en prejuicios, y ajenos a la conducta de quien va a ser excluido):
El sexo
El orden de nacimiento
El color de piel
El tipo de parentesco

Por su parte, los factores de exclusión actitudinales son consecuencia de determinada conducta de quien es excluido:
Incompatibilidad de valores
Conductas no aceptadas frente a la empresa (actitud negativa, desvalorizante, pasiva, etc.)
Conductas no aceptadas en la vida familiar (conflictividad, intolerancia, agresividad, violencia, etc.)
Conductas no aceptadas en la vida civil (política, comercial, orientación sexual, elección religiosa, etc.)
Elección de pareja no aceptada
Falta de aptitudes, originaria o sobreviniente (discapacidad, alcoholismo, drogas, enfermedades incapacitantes, etc.)

LOS MODOS DE EXCLUSIÓN
La exclusión puede darse por acción (como en el caso relatado en este artículo) o por omisión, cuando a alguien se lo va dejando afuera sutil pero consistentemente.
A su vez, los fundamentos pueden ser expresados, o pueden quedar tácitos (en una especie de sobre-entendido que, en definitiva, cada uno interpreta como puede).


ACTITUDES DEL EXCLUIDO
Quien resulta excluído puede aceptar su exclusión o, por el contrario, resistirse.
Lo interesante es que puede haber una evolución en su actitud, y así, una hija que, durante toda la vida del padre acepta (aparentemente) el haber sido excluida de la gestión en la empresa familiar, al recibir acciones como consecuencia del fallecimiento de su padre se convierte en la principal objetora de la administración.


LAS CONSECUENCIAS DE EXCLUIR A UN HEREDERO
Quien excluye a un heredero de la empresa familiar suele tener la mirada sesgada: sea por una limitación propia (originada en su encono hacia alguna característica o conducta de ese heredero), o una limitación de sus asesores, probablemente ilustrados en un área tradicional de las ciencias sociales, pero notoriamente legos en cuanto al manejo de las relaciones entre la familia y la empresa.
En muchos casos, la exclusión de un heredero termina perjudicando a las mismas personas a quienes se pretendía proteger, dado que los conflictos legales, o los quites de colaboración que ocurren a posteriori, tienen graves consecuencias para los supuestos beneficiarios.
Esas consecuencias pueden implicar la suspensión o interrupción definitiva de las relaciones familiares; costos económicos ligados al desarrollo de los juicios cruzados; incertidumbre para la toma de decisiones empresariales o patrimoniales; consecuentemente, la postergación del desarrollo de nuevos proyectos, y la pérdida del valor subjetivo de la empresa familiar, como ámbito de unidad de la familia.

Por lo tanto, es recomendable que, quien no pueda o no quiera mantener una participación (igualitaria o equitativa) entre todos los herederos, analice con cuidado las causas que originan esa determinación, y que busque las alternativas más adecuadas para ejecutarla, evitando o aminorando los daños en cuanto resulte posible.
El presente artículo fue publicado en el newsletter "New Ideas from Family Business Wiki" de agosto 2013 en su versión en español y en inglés. El Family Business Wiki, fue reconocido por The Wall Street Journal como la principal fuente de recursos online, para empresas de familia. www.familybusinesswiki.org
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