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Temas de Planificación nº 94
Autor: Dr. Leonardo J. Glikin
Dr. Leonardo J. Glikin Abogado, consultor en Planificación Patrimonial y Sucesoria, presidente de CAPS Asociación Civil, autor de "Pensar la Herencia"; "Matrimonio y Patrimonio"; "Exiting, el arte de dejar la empresa sin dejar la vida" y "Los hermanos en la empresa de familia". Director del newsletter "Temas de Planificación”. Director de CAPS Consultores. www.leonardoglikin.com.ar
La empresa de familia… esa pesada herencia
No todos están llamados a brillar en una actividad determinada, o en una empresa: a veces por falta de aptitudes, pero a veces por una actitud que impide aprender y conciliar. ¿Cómo enfrentar esa situación?.
Hay tres formas básicas a partir de las cuales los hermanos devienen socios:
Porque dos o más hermanos han decidido asociarse.
Por invitación de sus padres, que los incorporan a la empresa en el marco de un proceso que, en algún momento, implica que dos generaciones o más van a estar involucradas.
Por herencia, aunque los hermanos no hayan tenido ninguna experiencia previa de trabajo en común.
La tercera alternativa es la de peor pronóstico. De por sí, el hecho de heredar a los padres (consecuencia de haberlos perdido) es conmocionante y genera sensaciones y actitudes disímiles en cada uno de los hijos. Pero mucho más conmocionante es, de repente, encontrarse con socios con los que nunca se había cultivado una visión en común ni se habían fijado objetivos compartidos.

Estas dificultades de la “asociación por herencia” hacen recomendable que, por iniciativa de los padres o de los propios hermanos, se intente preparar un proceso que, bien manejado, puede dar felicidad y unidad a los integrantes de la familia. Mal manejado, puede convertirse en una fuente de gravísimos conflictos.

¿Qué es lo que se debe preparar? Cada hermano debe decidir si está dispuesto a asociarse con los otros. Para ello, es necesario que cada cual analice si la historia familiar, los antecedentes de cada uno y, en caso de que ya hayan fundado sus propias familias, si sus características, tan marcadas por la personalidad de los respectivos cónyuges, hacen previsible una relación con posibilidades de perdurar en el largo plazo o, por el contrario, si tiendan a llevar cualquier intento asociativo hacia el fracaso en el corto plazo.


Requisitos para seguir juntos

Si el resultado de ese análisis proyecta dudas severas para alguno de los hermanos, lo conveniente es descartar la sociedad. Existen otros caminos a seguir: que alguno le compre la parte a otro, que diferencien entre quién trabaja y quién invierte un capital, que dividan la empresa... En cualquier caso, la mejor manera de preservar las relaciones familiares y el valor de la empresa es adoptar esas decisiones antes de que se produzcan conflictos severos.

También existen alternativas intermedias. Situaciones en las cuales la sociedad sería posible si cambiaran algunas circunstancias (propias o de los hermanos). Un encuentro de hermanos con un tercero (un mediador o un terapeuta familiar) puede ayudar a revisar las situaciones del pasado que impiden hoy una sociedad.

En algunas circunstancias las relaciones personales son óptimas, pero existe un fuerte cuestionamiento a la manera de manejarse de alguno de los hermanos (quizás por excesivamente personalista o falto de compromiso o lento en sus decisiones). En esos casos, en particular cuando la dificultad se puede resumir como un “no saber hacer”, con la ayuda de un proceso de coaching es posible intentar superar las dificultades. Si existe una necesidad específica de poner las cosas en claro antes de empezar (“cuentas claras conservan la amistad”), esto se puede traducir en la suscripción de convenios específicos, que eviten los malos entendidos en el futuro.

Normalmente, a esos acuerdos se los denomina “protocolos”, y tienen una función similar a la de una Constitución a nivel de una nación. Establecen las pautas fundamentales que guiarán la relación entre las partes y de ellos se desprenden diversas manifestaciones legales, tales como la reforma de estatutos de la sociedad, o una serie de pactos entre socios, cuya función es brindar tranquilidad a las partes y permitirles avizorar un futuro compartido.

Algunos de los temas que se pueden contemplar en el protocolo societario entre hermanos abarcan los siguientes aspectos:
Cómo se gerenciará la empresa.
El rol de cada uno.
Cómo se capacitarán los socios.
Cómo se separarán el día de mañana si así lo desean.
Cómo se tratará a los parientes políticos.
Cómo se resolverán los conflictos.
Pautas de retribución.
Criterios para la incorporación de familiares.
Incentivos.
Relación entre capital y trabajo.
Designación de miembros del Directorio.
Creación de un Consejo de Familia.
Si bien bajo el nombre de Protocolo Familiar se engloban diversos acuerdos entre socios, sea en una empresa familiar o en una empresa de diversas familias, durante el proceso de elaboración del convenio es imprescindible distinguir cuál es el objetivo central compartido: si se trata de establecer las pautas para la continuidad del negocio o de mantener el negocio en la familia a lo largo de las generaciones.

En el caso de una incipiente sociedad de hermanos, el principal objetivo es generar las condiciones necesarias para mantener e incrementar la unidad familiar y el compromiso de todos en el proyecto compartido.

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